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lunes, 13 de julio de 2015

La perspectiva, una mentira cierta


El color es azul claro, ¿o es celeste? Preguntas tan simples y a veces irrelevantes, generan discordia entre las personas. Cuántas veces no han habido malos entendidos, e incluso altercados violentos por cuestiones sin mucha importancia, y esto de la perspectiva juega un papel interesante.

La imagen arriba describe algo simple. Para nosotros los humanos, la Luna es un astro que rodea la Tierra. Pero si viviéramos en la Luna, pensaríamos que la Tierra es la que gira alrededor de nosotros.

Claro está, la ciencia ha comprobado lo contrario, pero mientras no exista una prueba sólida, todo es cuestión de perspectiva.

Ahora bien, pocas personas tienen enfrentamientos debido a los movimientos de la Luna y la Tierra. Pero este mismo principio pudieramos ocupar, para comprender otro tipo de situaciones.

Cuando alguien está moelsto con otra persona, usualmente es porque no han coincidido en cierta manera de pensar. Y es que no hay duda que todas las personas somos diferentes, y que cada cabeza es un mundo. El asunto es que si nosotros tratáramos de ver bajo la perspectiva del otro, otro gallo cantara.

No es sano cerrarse ante nuestro propio pensamiento. Si los científicos y personajes que han descubierto muchas cosas hubieran pensado de esa manera, no hubieran dado paso a darle la oportunidad a otras perspectivas.

Si hay alguna cosa de la que tengamos plena seguridad, pues es normal que la defendamos con solidez. Pero es muy cierto que hasta en las veces que estamos extremadamente convencidos de tener la razón, ya nos hemos equivocado.

Tratemos pues, de ser de mente abierta y escuchar diferentes puntos de vista. "En la variedad está el gusto", dicen por ahi. No impongamos nuestra manera de pensar, ni asumamos que vamos a estar en lo correcto bajo toda circunstancia. Por el contrario, considerémos que el prójimo tiene la oportunidad de estar en lo cierto, y cuestionemos nuestro propio pensamiento.

viernes, 27 de febrero de 2015

¿Cómo defraudar a alguien?



¿Alguna vez te has propuesto defraudar a alguien? Probablemente la respuesta sea un rotundo no, pues uno no suele proponerse semejante cosa.

Y si no te lo propones, ¿por qué será tan fácil defraudar a alguien? Suena un poco tonto, pero podría ser más complicado de lo que parece.

El ser humano necesita relacionarse con otros seres humanos. No basta la interacción con la tecnología, con la naturaleza, e incluso con otros seres vivos no racionales. Cada uno de nosotros necesita interactuar con otros humanos. Y en ese agradable y curioso proceso, parece que es un requisito encontrar cierto grado de aceptación en tu interlocutor.

Sea que empecemos a hablar del núcleo familiar, los padres. Podemos continuar hablando de los compañeros de estudio, los compañeros de trabajo. Luego nos pasamos a los conocidos, otros familiares, e incluso los amigos cercanos.

¿Quién no tuvo una decepción por palabras de los padres? O... ¿Quién no tuvo una decepción por algún compañero de clase? La respuesta solería ser un sí. Y tal parece que sería inútil hacer la pregunta que si alguien ha tenido una decepción por un amigo, o por una pareja, porque no existe una relación de amistad o romántica sin roses. Sería una interacción falsa.

Ahora bien, retomemos el tema central. ¿Cómo defraudar a alguien? Fácil, enumeremos unas cuántas maneras. Primero, no lo escuches, o actúa contrario a sus preferencias. Si es alguien cercano a tu vida, sin duda sabrás cuáles son sus gustos, y no te será difícil ahuyentar a esa persona. Segundo, miéntele y dile cosas de las cuáles se va a enterar, y que van a dañar sus sentimientos. Tercero, encárgate de repetirle a terceras personas, asuntos íntimos que solo ocurrieron entre tu y esa persona, o que esa persona te los contó en confianza.

¿Será difícil defraudar a alguien? Parece que no. Ahora pensemos, ¿será difícil ganarse la confianza o el cariño de alguien? Creo que la respuesta la dijeron ustedes en su mente. Sí, es muy difícil granjear una buena relación con alguien.

¿Por qué entonces es más complicado estrechar una relación, que alejarla? Numéricamente, ganar o perder puntos debería ser exactamente igual, a partir del cero. Pero en términos de relaciones humanas, aún no nos explicamos por qué los números negativos aparentan poseer un valor mucho mayor que los positivos.

¿Aprendieron cómo defraudar a alguien? No... Eso ya sabían como hacerlo.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Cuando los colores no huelen a nada



La vida da muchas vueltas, eso es difícil de contradecir. Algunos hasta le llaman la "montaña rusa" de la vida, porque son altos y bajos repentinos. El asunto es, ¿estamos bien agarrados del vagón?

Ese vagón, nos lleva hacia muchos lados. Y lo complicado es que esos rieles de la montaña rusa, no son manipulables. O en todo caso, figurativamente, serían muy poco manipulables.

Está claro que lo que hemos sembrado vamos a cosechar, y que toda acción tiene una reacción. Pero hay muchos otros factores que interfieren en el proceso de la vida, los cuáles no vienen directamente de nuestras acciones pasadas.

Hay momentos que esa montaña rusa, nos pone de cabeza... Que sentimos que ya no hay muchas razones para aferrarnos al vagón, porque realmente no hay más rumbo adelante. Momentos en los que los colores ya no huelen a nada, que las miradas no suenan ni a silencio, y que las palabras no transmiten ni un vacío.

En esos momentos, sí, en esos momentos. Son pocas las cosas que te pueden levantar. Y lo paradójico es que ese vagón va a llegar al riel que lo regresa a la normalidad, y que desacelera lo suficiente para que conservemos la calma. Pero mientras tanto, todo se nos cae de las manos.

¿A quién vas a acudir en momentos así? Es una difícil decisión. Así como hay lazos que te van a levantar del peor de los hoyos, hay otros hilos de los que vas a intentar sostenerte, y que no van a lograr sacarte del vacío.

Si alguien te aprecia, no lo dejes caer en el vacío. Solo el que realmente está de cabeza en ese vagón, comprende en ese mismo momento, lo que realmente se siente que un mundo, su mundo, esté de cabeza.

jueves, 29 de enero de 2015

Juguemos a no jugar



La palabra jugar tiene un significado bastante popular. Desde aquel niño que no tiene juguetes pero juega con las piedritas en la calle, hasta el que crece rodeado de lo último en tecnología y tendencias de la diversión.

El asunto es que todos hemos jugado en algún momento. Y muy probablemente sigamos jugando. ¿A qué? Esa es una pregunta que aunque suena sencilla, deberíamos hacernos detenidamente.

¿A qué jugamos? Bueno, el juego de la vida es bastante sencillo. Jugar, o no jugar. Vivir, o no vivir. Pero, y ¿qué tiene esto que ver con los juegos de los niños?

Crecimos bajo la costumbre de la diversión, que viene enlazada a la felicidad. No cabe duda que son dos aspectos básicos en la vida de un niño, y de un adolescente también. El asunto es que poco a poco el juego cambia. De pequeños, jugábamos con muñequitos. Luego tal vez ya jugábamos con otros amigos, practicábamos algún deporte, o jugábamos con una consola de videojuegos.

Poco a poco los juegos se vuelven más intensos, duros, físicos, con mayor competitividad. Algunos se pasan a jugar con su vida. Sí, con la vida real. Éste juego puede pasar a formar parte de la vida propia, e incluso incluir en el juego a los demás que lo rodean.

¿Y qué tipo de juego queremos jugar nosotros?

El juego depende de nosotros. Algunos juegan a llevar una vida acelerada y llena de emociones. Otros, juegan a solamente vivir el momento. Hasta hay un cierto eslogan que ha cobrado mucho auge recientemente, que dice "You only live once" o YOLO.

¿Es ese el juego que tu quieres jugar?

Y solamente es un ejemplo. Puesto que juegos hay muchos. Algunos deciden jugar con el sexo opuesto. Otros, con su familia, o hasta con sus amigos. Y creo que está de más decir, que hay algunos que juegan con ellos mismos.

Entonces, si te invito a jugar, te daré dos opciones. ¿Quiéres ser juguete, o jugador? En el juego de la vida, eso lo decides tú.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Lo que hoy siembras, cosecharás mañana

¿Quién no ha pasado un mal rato?

En ocasiones, esos malos ratos son cosas del azar. Una desgracia, o el suceso imprevisto son cosas inevitables que nos afectan a todos.

Sin embargo, lo triste es que una buena parte de las cosas que mos hacen pasar malos ratos, son realmente consecuencias de nuestras acciones. Hayan sido a corto, mediano o largo plazo, todo aquello que hacemos tiene sus efectos tanto en nuestra vida, como en la de los que nos rodean.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Mientras es invierno en tu corazón, puede ser primavera en otros




Es tan complicado y paradójica la menra en la que dos personas, dos corazones, dos cerebros pueden pensar de maneras tan diferentes.

Y no es solamente la manera diferente de pensar o de ver las cosas. Sino que las cosas que pueden parecer tan pequeña e insignificantes para algunos, pueden ser muy determinantes para otros.

¿Y a qué se debe? Tu Oasis Reflexivo realmente no termina de comprender dónde es que radica este asunto, pero sin duda algunos de los factores si los tenemos bien claros.

Uno de los principales es el silencio, la sinceridad, la claridad de palabras y de acciones. Y es que muchas veces las cosas son simples malos entendidos. A veces anhelamos ciertas cosas en nuestras relaciones interpersonales, pero nunca tuvimos el valor o la oportunidad de transmitir lo que realmente sentimos.

Este es probablemente uno de los factores más graves, porque podría ser que una de las dos personas no tenga ni idea de lo que realmente sucede, y esté causando daño sin siquiera saberlo. Pero, ¿Quién será el culpable en dicha situación?

Realmente no tenemos un directo culpable, porque tanto locutor como interlocutor carecen de cierta habilidad de comunicación. Pero debemos hacer énfasis que si tu eres el que tiene algo en la mente o el corazón de debes decir, que no vaciles tanto en decirlo, porque probablemente puedas ahorrarte mucho dolor en el futuro.

Este sufrimiento, esta incertidumbre, esa tormenta bajo la cuál solamente uno de los dos se está mojando, es una consecuencia de lo mismo que uno de los dos ha sembrado. Y es que realmente lo que ya sembramos, es lo que vamos a cosechar.

A veces vale más la pena sincerarse, y dejar las cosas claras. Aunque nuestro corazón nos diga todo lo contrario, y querramos seguir ilusionados y haciendo ese "intento" de cambiar las cosas, aunque en el fondo solo nosotros comprendemos que estamos nadando contra la corriente.

Tu Oasis Reflexivo se compadece de todos nuestros lectores que están sufriendo o atravesando alguna de esas tormentas, en las que parece que uno de los dos tiene un paraguas tan grande, que ni siquiera se ha dado cuenta de que hay un huracán en el corazón del otro.

sábado, 4 de octubre de 2014

No especules... Busca hechos reales y ¡Piensa positivo!



Los seres humanos somos por naturaleza sociales. Esto conlleva que una gran parte de nuestra vida y de nuestras metas, no están basadas solamente en motivos egoistas y autocomplacientes, sino que al contrario, basamos mucha parte de nuestro éxito en las relaciones interpesonales.

Desde nuestros padres, el núcleo familiar, hermanos, hijos, primos, tíos, abuelos... E inclusive amigos cercanos, vecinos, compañeros de trabajo o de estudio. De una u otra forma, ellos afecta nuestra manera de ver la vida.

Ahora, ¿Por qué hablamos de eso? Porque el tema de hoy es no especular. Y es que debido a los motivos explicados anteriormente, el ser humano tiende a 'esperar' algo de los demás. Esa espera, o anhelo por aceptación, a veces nos lleva al lugar equivocado.

Por ejemplo, que tal si hemos realizado cierta tarea, con el afán de agradar a una persona. ¿Y si esa persona no se muestra complacida? Podría llevarnos a una gran decepción, dependiendo de cuál es el papel de esa persona basándonos en la pequeña lista de ejemplos antes citados.

O, qué hay de esas miradas que nos dejan con la gran incógnita... ¿Será que está alegre, o triste? Y podríamos pasar horas e incluso días enteros en esos cuestionamientos.

Otra cosa que suele pasar mucho, es que tras haber tenido una conversación escrita, las cuáles son las más comunes hoy día, el interlocutor no logró captar el fondo del mensaje. ¿Y por qué es tan común? La respuesta es bastante obvia, pero debemos extenderla un poco.

El texto tiene la gran capacidad de transportarnos a una realidad paralela en unos pocos minutos. Sin embargo, muchos carecemos de la capacidad literaria como para envolver a una persona y transmitirle hasta el más recóndito de nuestros pensamientos.

Entonces, muy a menudo hemos dicho alguna palabra, tal vez por haber fallado al presionar las letras del alfabeto, o por no haber pensado bien cuáles palabras utilizar.

Y esto va a suceder muchas veces, y lastimosamente va a seguir sucediendo. Entonces... ¿Cuál es nuestra recomendación? Es tan simple como las palabras del título de esta nota. Sigue esas breves palabras, y verás cómo la realidad muchas veces es diferente a la que uno se había pintado.

Pregunta, investiga, habla, utiliza gestos, afirma, asegura. No hay nada de malo en todas estas cosas. Todo lo contrario, le vas a demostrar al locutor de la conversación, que tu estás interesado en captar el significado completo de lo que él trata de decirte. Mostrar interés sincero es una gran manera de mantener y cultivar las relaciones humanas.

Mucho éxito. Y recuerda... Siempre busca el lado bueno, pues talvez el malo solo exista dentro de tu imaginación.